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Escocia desafía al gobierno británico

El presidente nacionalista, Alex Salmond, contesta a Cameron que quiere un referéndum en 2014 «hecho en Escocia»

Escocia desafía al gobierno británico AFP

borja bergareche

El presidente de Escocia, el nacionalista Alex Salmond, ha acusado esta mañana a David Cameron de actuar de forma «thatcheresca» tras la propuesta presentada el lunes por el gobierno central de celebrar un referéndum «legal, justo y vinculante» sobre la permanencia o no de Escocia en los próximos 18 meses. Tras un silencio inicial cuando el domingo el primer ministro británico lanzó su órdago al nacionalismo escocés, Salmond contestó ayer reafirmando sus planes de celebrar una consulta en 2014, más tarde de lo que quiere el gobierno de Londres.

« Creo que los partidos en Westminster, y todos los políticos en Westminster, tienen que empezar a entender que esto tendrá que ser un referéndum hecho, construido y gestionado en Escocia », afirmó ayer el líder nacionalista. Salmond salió a la palestra menos de una hora después de que el ministro para Escocia, Michael Moore, presentara ayer por la tarde en el parlamento un informe que aclara que solo el gobierno central tiene la competencia de convocar referendos vinculantes en asuntos constitucionales.

«Para legislar sobre un referéndum de independencia, el parlamento escocés debe tener las competencias legales para ello. Y es opinión clara de este gobierno que el parlamento escocés no tiene esos poderes» según el Estatuto de Autonomía de 1998, asegura el informe jurídico con el que el Ejecutivo central intenta argumentar que Salmond debe negociar los plazos y términos de la consulta si quiere que sea vinculante, y no solo consultiva. Las autoridades escocesas pueden convocar referendos, pero equivaldrían a un mero «sondeo de opinión» si no están autorizados por el Estado , defienden desde el gobierno.

Un 70% quiere más autonomía, pero solo un tercio la independencia

Cameron quiere zanjar pronto la cuestión escocesa mediante un referéndum en 2013 con una pregunta simple, seguir o no dentro del Reino Unido. Las encuestas indican que solo entre un tercio y el 40% de los escoceses defiende la separación. Salmond, por su parte, quiere hacer coincidir la consulta con la ola de patriotismo que inundará Escocia en 2014, cuando se conmemora el 700 aniversario de la victoria escocesa en Bannockburn contra las tropas inglesas.

En 2014, además, Escocia albergará en verano las competiciones deportivas de los Juegos de la Commonwealth -unas mini olimpiadas para las ex colonias británicas- y, en septiembre, la Ryder Cup de golf. Y el Partido Nacionalista Escocés quiere capitalizar la esperable ola de orgullo que acompañará a estas efemérides convocando el referéndum en el otoño de 2014.

La tercera vía de la «autonomía máxima»

Con la oferta que Cameron lanzó el domingo a Salmond para acordar los términos de un referéndum simple en 2013 -mediante una transferencia temporal de la competencia de convocarlo al parlamento regional-, el «premier» quería hacer estallar de forma preventiva la cuestión escocesa, que Salmond mantenía latente a la espera de que escampara la crisis. Pero se ha encontrado a un desafiante gobierno regional que se ampara en la «realidad política» que supone la mayoría absoluta obtenida en mayo pasado, un hecho inédito en la autonomía escocesa.

Amparado en esta legitimidad electoral, Salmond ha acusado a la clase política británica de «tener miedo» al resultado de un referéndum, y ha aprovechado hábilmente para manchar a Cameron con el manto del recuerdo de la intransigencia de Margaret Thatcher ante los primeros pasos hacia la autonomía escocesa que dieron los gobiernos laboristas que le precedieron.

Sabedor de que no existe una mayoría clara en favor de la independencia, y de las dudas que plantea una Escocia independiente en relación a la UE y al euro, Salmond ha defendido esta mañana su derecho a incluir una tercera respuesta en la consulta sobre la llamada «automomía máxima». Aunque una mayoría votara en contra de separarse del Reino Unido, un 70% de los escoceses se muestra favorable a ampliar las competencias de la autonomía al máximo , repatriando el control de todos los impuestos excepto el IVA y de las políticas de gasto social.

En un reino sin constitución escrita, el duelo Cameron-Salmond puede llevar la realidad política a terrenos legales no explorados, con lo que la sensación es de estar al borde de la crisis constitucional.

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